A la hora de escoger unos zapatos, los principales criterios que se toman suelen ser la estética, el color y el precio. Parece paradójico que en la elección de la compra influyan más nuestros ojos que nuestros pies.

Por lo que debemos seguir unos consejos:

El volumen del pie varía con el ejercicio. Es preferible comprar un par de zapatos después de un día de actividad y más a ultima hora ya que es cuando el pie está más dilatado.

Deben de probarse los zapatos de pie y no sentado, ya que, al estar de pie, y sostener el peso del cuerpo, el pie se aplana y se alarga.

Si usamos plantillas llevarlas en el momento de la compra.

También es aconsejable conocer las partes de un zapato:

http://www.clinicaalcazaba.es/

Tacón: No recomendamos ir planos de manera habitual. Un poco de tacón permite relajar la musculatura posterior de la pierna, aunque es necesario no tener grandes alturas porque con el tiempo, la musculatura posterior se acortaría. La altura recomendada oscila entre 2cm y 4cm. Cuando se sobrepasan esos 4cm, hay una sobrecarga a nivel de las cabezas metatarsianas, dolencia que puede agravarse si existe una alteración estructural en la fórmula metatarsiana.

Suela: Debe conseguir aislar el pie del suelo para protegerlo de cualquier elemento externo que pueda lesionarlo. El material puede ser blando de manera que resulte más confortable.

Cambrillón: Este elemento se inserta normalmente dentro de la suela del zapato para dotarla de rigidez desde el talón hasta como mínimo la zona anterior del pie. A la hora de andar, durante cada impulso, el cambrillón otorga un efecto palanca que nos facilita el despegue; así permite al pie trabajar menos y por tanto padecer menos sobrecargas.

Quebrante de puntera: Es la distancia que existe entre la punta del zapato y el suelo. Permite que en la fase de despegue exista un movimiento de balancín -que unido al efecto del cambrillón consigue una marcha fluida y cómoda.

Caña del zapato: Elemento que envuelve el pie. De materiales y sujeción diversa (de corte cerrado, acordonado, velcro, etc.). Es muy importante la parte que protege a los dedos; esta zona debe ser amplia para evitar compresiones laterales y contar con un mínimo de altura que permita mover los dedos verticalmente. Hay que evitar siempre que los dedos estén comprimidos tanto a la ancho como entre la planta y el dorso.

De todas maneras debemos saber que si necesitamos calzado deportivo habrá que escogerlo de forma específica según el deporte a realizar. Ya que las lesiones más frecuentes relacionadas con el uso de calzado deportivo inadecuado son los esguinces, luxaciones, tendinitis, fracturas, sobrecargas musculares, rozaduras, callos…

Para cualquier duda consulte con su podólogo.

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